¿Qué ocurre en el sistema nervioso central?
La EM es un trastorno autoinmune crónico caracterizado por desmielinización inflamatoria y daño axonal dentro del sistema nervioso central (SNC). El proceso inicia cuando linfocitos T autorreactivos atraviesan la barrera hematoencefálica, reconocen antígenos de la mielina y desencadenan una cascada inflamatoria que involucra macrófagos, células B y citocinas proinflamatorias.
Esto provoca un cambio en la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, inflamación, desmielinización y, en algunos casos, pérdida axonal irreversible, responsable de la discapacidad permanente que puede desarrollarse con el tiempo.
Síntomas visibles e invisibles
Los síntomas más comunes al inicio incluyen:
- Neuritis óptica unilateral (pérdida visual en un ojo)
- Mielitis transversa parcial (debilidad o pérdida sensorial en las extremidades)
- Parestesias y otras alteraciones sensoriales
- Síndromes del tallo cerebral (diplopía, oftalmoplejía internuclear, ataxia)
Además, existen síntomas invisibles, difíciles de detectar en la exploración neurológica, pero altamente prevalentes y discapacitantes:
- Deterioro cognitivo (déficits en atención, memoria y funciones ejecutivas)
- Fatiga, uno de los síntomas más comunes e incapacitantes
- Depresión y ansiedad, frecuentes y a menudo independientes de la carga lesional visible en la resonancia magnética
- Dolor, trastornos del sueño y disfunción sexual
Estos síntomas pueden preceder o evolucionar de forma independiente al deterioro físico evidente.
Variaciones diarias y fenómeno de Uhthoff
Las personas con EM suelen experimentar fluctuaciones diarias en su funcionalidad, que pueden empeorar temporalmente con factores como el calor, infecciones, estrés o fatiga. Estas exacerbaciones no representan recaídas reales.
Un ejemplo clásico es el fenómeno de Uhthoff, en el que se agravan síntomas neurológicos (especialmente visuales) tras un aumento de la temperatura corporal (ej. ejercicio, baño caliente, fiebre). Esta exacerbación es transitoria y reversible una vez que se normaliza la temperatura, y no implica nueva actividad inflamatoria.
La evolución clínica es variable
La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune y desmielinizante del SNC, con síntomas tanto visibles como invisibles, una evolución clínica variable y con una amplia gama de manifestaciones neuropsiquiátrica. Su impacto en la calidad de vida es variable pero severo, determinado por la discapacidad física, la fatiga, el deterioro cognitivo, los síntomas afectivos y los desafíos psicosociales que implican las enfermedades crónicas.