1. Las neuronas pueden impulsar el crecimiento tumoral
Lejos de ser espectadoras pasivas, las neuronas pueden promover la iniciación, crecimiento e invasión de tumores como los gliomas de alto grado. Lo hacen a través de señales paracrinas y, sorprendentemente, mediante sinapsis directas entre neuronas y células tumorales.
2. Los tumores reconfiguran los circuitos cerebrales
Al desarrollarse, algunos tumores pueden remodelar redes neuronales, generar hiperexcitabilidad y favorecer crisis epilépticas. Esta reorganización también contribuye a déficits cognitivos y alteraciones conductuales.
3. La clasificación de la OMS cambió por completo en 2021
La clasificación de tumores del SNC de la OMS 2021 incorporó alteraciones moleculares como criterios diagnósticos obligatorios. Esto marcó un antes y un después en la forma de diagnosticar, pronosticar y tratar estas enfermedades.
4. Los gliomas difusos ahora se definen por marcadores genéticos
Los gliomas dejaron de clasificarse solo por histología. Hoy, mutaciones en IDH1/IDH2 y la codeleción 1p/19q determinan el subtipo, el pronóstico y las decisiones terapéuticas mucho más que la apariencia microscópica.
5. El meduloblastoma no es una sola enfermedad
Aunque clínicamente se agrupan bajo el mismo nombre, los meduloblastomas se dividen en cuatro grupos moleculares con comportamientos muy diferentes:
- WNT
- SHH (TP53 mutado o TP53 no mutado)
- No-WNT/No-SHH
Estos subtipos explican variaciones importantes en edad de presentación, respuesta a tratamiento y pronóstico.
6. El linfoma primario del SNC es más frecuente en adultos mayores
El linfoma primario del SNC (PCNSL) es un subtipo poco común de linfoma no Hodgkin limitado al cerebro, médula espinal y ojos. Su incidencia ha ido en aumento, sobre todo en pacientes de edad avanzada.
7. Los linfomas primario del SNC (PCNSL) tienen un fenotipo inmunológico característico
La mayoría son linfomas B agresivos que expresan marcadores como PAX5, CD19, CD20, CD22 y CD79a. Las imágenes por MRI, CT y PET suelen mostrar patrones distintivos que ayudan al diagnóstico.
8. El tratamiento estándar de los linfoma primario del SNC (PCNSL) es quimioterapia con metotrexato en dosis altas
La primera línea incluye metotrexato de alta dosis, frecuentemente combinado con rituximab y, en algunos casos, radioterapia. Sin embargo, existe un riesgo significativo de neurotoxicidad y deterioro cognitivo, especialmente en personas mayores.
9. La metilación del ADN está revolucionando el diagnóstico
Los perfiles de metilación del genoma completo se están convirtiendo en herramientas esenciales para clasificar tumores del SNC con mayor precisión. En varios casos, han corregido diagnósticos iniciales basados solo en histología.
10. El pronóstico varía enormemente según el tipo de tumor
Las tasas de supervivencia son muy distintas entre entidades. En linfoma primario del SNC (PCNSL), la mediana de supervivencia global ronda los 26 meses, con mejores resultados en pacientes jóvenes y con buen estado funcional. En gliomas de alto grado, el pronóstico sigue siendo reservado, aunque los avances en biología tumoral están abriendo nuevas oportunidades terapéuticas.