Suicidio: Factores de riesgo y estrategias para la prevención
El riesgo de suicidio es un fenómeno multifactorial, donde interactúan factores neurobiológicos y psicosociales que incrementan la vulnerabilidad individual.
El riesgo de suicidio es un fenómeno multifactorial, donde interactúan factores neurobiológicos y psicosociales que incrementan la vulnerabilidad individual.

Entre los factores de riesgo neurobiológicos se incluyen:
Estos cambios, modulados por mecanismos genéticos y epigenéticos, se asocian con disminución de la neuroplasticidad y déficits cognitivos. Además, ciertos trastornos psiquiátricos —como el trastorno depresivo mayor, el trastorno bipolar, la esquizofrenia y el trastorno límite de la personalidad— están fuertemente vinculados con mayor riesgo de suicidio, siendo la depresión la causa con mayor mortalidad asociada a nivel mundial.
Los factores de riesgo psicosocial incluyen:
En niños, los factores de riesgo más significativos son los antecedentes de trastornos psiquiátricos, del desarrollo, la impulsividad y estresores familiares. En adultos, predominan la soledad, la falta de acceso a tratamiento y factores sociales adversos.
La prevención eficaz del suicidio requiere un enfoque multimodal adaptado al perfil de riesgo de cada persona.
Las intervenciones eficaces para la prevención del suicidio son multimodales y se adaptan al perfil de riesgo individual. Las intervenciones psicológicas con mayor evidencia incluyen la terapia cognitivo-conductual (TCC), que reduce los intentos de suicidio, la ideación suicida y la desesperanza, y la terapia dialéctico-conductual (TDC), (especialmente eficaz para el trastorno límite de la personalidad) que disminuye la ideación suicida y la violencia autoinfligida. La planificación de respuesta en crisis y la terapia de resolución de problemas (una variante de la TCC) también muestran beneficios en la reducción de intentos de suicidio y la mejora del afrontamiento de estresores.
Las intervenciones farmacológicas con efectos anti-suicidas demostrados incluyen el litio, que reduce las tasas de suicidio en pacientes con trastornos del ánimo unipolares y bipolares, y la ketamina/esketamina, que reduce rápidamente la ideación suicida en contextos agudos. La clozapina es eficaz para reducir el riesgo de suicidio en pacientes con esquizofrenia. Los enfoques neuromoduladores como la terapia electroconvulsiva (TEC) y la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) pueden considerarse en casos refractarios.
Entre las principales barreras para la prevención del suicidio se encuentran la falta de información, juicios de valor, ausencia de una relación terapéutica y falta de seguimiento médico adecuado.
REFERENCIAS
Consulta nuestro blog o la revista.
Contacto:
contacto@smnp.com.mx
socmexneurypsiq@gmail.com
Mantente pendiente de todos nuestros eventos digitales a través del sitio y nuestras redes sociales.
Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría.
El papel de psicología en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales... 